sábado, junio 13

Noticieros aburridos

Hoy salió el sol. De nuevo como todos los días. El cielo otra vez se coronó de tímidas nubes que avanzaron con paso lento perezosamente arrastradas por el viento. Al salir de casa percibí la brisa irreverente que bordeo mi rostro.

La ciudad no ha cambiado, los coches se afanan entre el trafico, la gente transita corriendo para no perder el tiempo, los niños trasladan su futuro en la espalda, y las amas de casa salen temprano rumbo al mercado para tener tiempo de volver a tener tiempo.

Jamás he visto en algún noticiero que nos digan que todo sigue igual, que los dias se suceden en la rutina y que nuestro mundo inmediato, cotidiano, predecible y anónimo no se encuentra amenazado. Esas no son noticias. Las noticias han de ser sobrecogedoras, inauditas, inverosímiles, fantásticas a veces. Las noticias han de hablar de situaciones que puedan poner en peligro la supervivencia, y de situaciones en donde otros no han podido volver a disfrutar el sol, ni sentir el viento.

Muchas veces, al mirar el noticiero veo con tristeza a quien ya se convirtió en cadáver. Contemplo su ropa, y sus zapatos y pienso como en esa mañana no pensó que los calzaba por última vez. Pero la noticia no es esa, los detalles cotidianos, como elegir calzado no causan asombro ni aumentan audiencia, no son capaces de vender más prensa. Los detalles de cada día, por ciertos e infalibles, hasta que terminan, dejan de ser anécdota noticiosa.

Y mirando bien, el día que deje de salir el sol, cuando la luna se encuentre en permanente oscuridad sin el reflejo de la luz solar. Ese día con seguridad habrá de producirse la última y devastadora noticia. Es verdad que echamos en falta lo que deja de existir cuando su inexistencia es tan evidente.