Nuestra serpiente pitón se va volviendo mayor y exige como alimento presas cada vez mas grandes o en mayor cantidad. Compré tres jerbos con la esperanza de que en su prolífica existencia nos surtieran de alimento para mucho tiempo, pero las semanas pasan y los jerbos están cada vez más contentos pero nada de hijos.
Dado que mi marido partiría a Londres por trabajo y por mucho tiempo decidió para hacerme la vida más sencilla, comprar una rata joven y dársela, de modo que de un solo bocado la serpiente quedara satisfecha. Excelente idea, me pareció estupenda, sólo puse una condición, no me quería involucrar en el espectáculo de caza y captura del bicho. Él le daría la rata y yo permanecería ajena al festín gastronómico.
La dependienta nos atendió con diligencia, fue por una rata y volvió con una discreta caja de cartón con la victima dentro. Mi marido pidió ver el tamaño de la rata y abrió la caja, yo en calidad de segundo participante me asomé también. La rata era preciosa (si preciosa puede ser una rata). Era un color capuchino muy clarito y la cara era de asombro, tristeza y ternura, o por lo menos así me pareció. Le dije a la dependienta que no podíamos enviar a la ejecución una rata tan bonita. Ella lo resolvió enseguida, me trajo una rata fea. Y ya no la vi, ni mi marido ni la dependienta me dejaron mirar dentro de la caja. Al llegar a casa, mi esposo puso al animalito dentro del terrario de la serpiente y nos olvidamos del asunto. Por lo menos yo lo olvide, hasta al día siguiente, en que me encontré con la rata fea, viva, había logrado sobrevivir al acoso incesante de la voraz asesina, y se encontraba muerta de miedo esperando que alguien la rescatara. Esto lo deduje porque cuando me vio se pego al cristal moviendo con desesperación las patas.
La rata podrá ser fea, pero me conmovió.
Le abrí la puerta, la saque, le acomodé una jaula incluyendo una hamaca que le hice con una toalla vieja. La rata no sólo resultó agradecida, sino muy lista (aquí entra la teoría de Darwin sobre la supervivencia).
Ahora forma parte, junto con los jerbos de la familia, le pusimos, como no podía ser de otra manera, “Beti la fea”.
miércoles, enero 26
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