Esta carta la escribí para hacerla llegar al profesor de mi hija, no la llegue a enviar porque mi adolescente decidio, ella misma, enfrentar los hechos y luchar por su derecho al trato respetuoso y digno. Pero no me quedo con las manos vacias de dialogo y la carta sin destinatario. La hago publica con la esperanza de que ningun otro profesor que la lea se sienta identificado con ella, sería muy lamentable, terriblemente lamentable.
Estimado Profesor *****:
Pertenezco a la generación de madres que aun considera que la comunicación con los hijos es primordial. Es verdad que según va pasando el tiempo hemos de elegir entre permitir que guarden secretos y descubran la vida por si mismos, o seguir indagando en los ojos de nuestros hijos cuando estos se llenan de lagrimas al preguntarle como le ha ido el día.
Hoy supe por mi hija, que el día no ha sido tan bueno. Por ella me enteré que se equivocó al hacer un comentario que ha estado fuera de lugar. Le he dicho que la vida es una gran maestra, le ira mostrando cuales son sus límites en cuanto a bromas, ha de ir aprendiendo que existen personas que reciben las bromas de forma muy diferente a como ella lo espera, y que existen situaciones que no permiten comentarios graciosos o fuera de lugar.
Sin embargo me he sentido muy dolida al escuchar la forma en que ha sido descalificada llamándola borde o poco digna de confianza. Se sintió discriminada, y me doy cuenta que con justa razón. Es cierto que es emigrante, pero retornada a su país. Ella nació en España, su padre y su hermano son españoles, yo soy la única mexicana en la familia. Hemos vuelto con la ilusión de que ellos conozcan su cultura, aprendan a amar a su patria y adquieran sus valores, se que no me equivoque, porque afortunadamente usted ha sido el único caso, desde nuestra vuelta a España, que ha pretendido suponer que tal vez mi niña pueda tener un lío con la policía a causa de los papeles.
Desde el comienzo de mi labor como madre he evitado poner etiquetas a los niños, me parece que otorgar una etiqueta es uno de los actos más humillantes que otro ser humano, con autoridad, puede infligir a un chico. Pero existen otras formas sutiles de humillar, como leer el examen frente a todos y recalcar los fallos.
Imagino que pedirle que por favor la ayude está de más. Mi hija se ha estado enfrentando este año a una de las pruebas mas dura de su vida, y la ha estado superando con éxito, asombrosamente, a pesar de profesores que puedan malinterpretar su forma de ser. El cambio de país, de forma de educar, de cultura, el haber abandonado a sus amigos, y familia mexicana le ha supuesto un gran estrés.
Considero que quienes nos dedicamos a educar, ya sea como padres o profesores hemos de cuidar la manera en que nos dirigimos a ellos. Ya no solo por el respeto que merece la otra persona, sino por lo que el cargo con autoridad representa, un compromiso con el futuro, es verdad, pero también un compromiso con los padres y la sociedad, pues el ser nombrado profesor implica que quien ostenta el puesto se hace con nuestros hijos, aceptando libremente la responsabilidad asumida.
Quiero pensar que no ha sido su intención crear esta confusión , en hacerla sentir humillada y poco digna de confianza, en evidenciarla ante la clase. Quiero pensar que como profesor que es, siente el compromiso y la responsabilidad que implica el trabajo con los educandos. Que se esfuerza por enseñarles algo más que lengua y que considera que el ejemplo coherente educa, mucho más que el discurso.
Es verdad que se ha calificado a la docencia como una de las profesiones más difíciles de llevar a cabo. Sin embargo, cambiando perspectiva, la oferta que hace la vida para cuidar de futuros ciudadanos, estableciendo valores, cimentando futuro, es un cargo que implica se le coja con el valor y el amor de tomarlo en serio.
Quedo de Usted atentamente
Yo, como madre preocupada
martes, junio 23
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Hola Myrna me encanto tu carta, uno se proyecta en situaciones que los niños vienen contando del colegio,, pero me pregunto porque no la mandaste??, creo que es una carta muy educada y al profesor le seria de enseñanza en su vida.
ResponderEliminarSaludos, Nekane